Tiempos difíciles para soñadores

31 Mar Tiempos difíciles para soñadores

“Son tiempos difíciles para los soñadores.” Amelie Poulin

Hoy decidí escribir sobre los Arquetipos del Amor, enfocándome en el Arquetipo más «Amoroso»… La Encantadora, el cual se caracteriza por:

  • Estar buscando una relación significativa. Sueña con el amor de su vida.

 

  • Encarnar la energía del romántico empedernido, del que se deja cuidar y conquistar, pero también del que le gusta nutrir y contener.

 

  • Necesitar ser el centro de atención y sabe cómo pedirla (a veces exageradamente).

 

  • Ser el agua de los Arquetipos del Amor, el río que se deja llevar con toda la fuerza de las emociones hasta descansar en su océano, en su felicidad que está en la entrega, en la fusión con el otro

Pero a veces no es fácil dejarse llevar… Mucho menos en una sociedad donde reinan los condicionamientos y miedos, y donde la autenticidad está minada por el «deber ser» o por lo que aprendemos. Cualquier arquetipo cohibido desarrolla un mecanismo de defensa, una máscara sobre una máscara, lo cual genera (o degenera) relaciones disfuncionales, pues no sabemos interactuar desde nuestro YO verdadero.

Buscando el mejor ejemplo para ilustrar un Arquetipo Encantador frustrado, tenemos a Amelie Poulin… Una romántica empedernida que no se atreve a llamar a su amor.  Se puede decir que este es un Encantador «intervenido» por un Arquetipo Influenciador (más silencioso y retraído, detesta ser el centro de atención y mucho menos sabe cómo pedirla). Si recuerdan la historia, Amelie crece aislada porque le diagnosticaron erroneamente un problema cardíaco, por lo que sus sueños habitan en una burbuja que no aprendió a comunicarse con el mundo.

 

De hecho, sus relaciones en general no funcionan y cuando por fin se enamora de alguien que se acerca a lo que sueña, siente un pánico terrible de acercarse… 

“Cualquier otra chica habría llamado enseguida, habría citado al chico en una terraza para devolverle el álbum y así sabría si valía la pena seguir soñando o no. Eso se llama enfrentarse a la realidad. Pero eso… no es lo que Amelie quiere.” Narrador de Amelie Poulin

Podría darse por perdida su causa, si no fuera por un apoyo súper atinado que la confronta y la invita a ir por lo que quiere… Y es que para un encantador, su círculo de confianza es vital para  contenerlo y recordarle dónde está el centro de su corazón, aquello que la hace vibrar en búsqueda de su felicidad. 

“Verá, mi pequeña Amelie, usted no tiene los huesos de cristal, podrá soportar los golpes de la vida, si usted deja pasar esta oportunidad con el tiempo su corazón se ira haciendo seco y frágil como mi esqueleto. ¿A qué espera? ande, vaya a por él.” Raymond Dufayel

Así que nuestra romántica se arma de valor para «encantar» a un influenciador nato, que vive en las nubes, y que si acaso se da cuenta de que ella existe. Y es que el encantador y el influenciador no son necesariamente compatibles (en cambio sí lo son el conquistador y el encantador; al primero le encanta buscar y al segundo que lo busquen), así que para que esta unión funcione, se requiere de un esfuerzo de ambas partes, si en realidad quieren que la relación funcione o por lo menos que empiece. 

 

Amelie se esfuerza, entonces, para que sus acciones románticas despierten la curiosidad de este influenciador. Los gestos de ella son inteligentes, por lo que logra encantar su mente. Pista tras pista, él se pregunta quién está detrás de esos detalles, hasta que decide prestarle atención, y entonces, cuando él la busca, ella se entrega sin reservas y él se siente lo suficientemente en confianza para mostrarle el mundo desde su motocicleta, como lo hace el explorador en movimiento que encarna el Influenciador. 

No sabemos si fueron felices para siempre, pero sin duda nos hicieron la vida felices a través de la gran pantalla.

Love,

Yaramtia Patricia Rivera, Instructora Kai Woman

www.deloquequiera.com

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